Para la nota por evaluación se tendrá en cuenta:

1. Trabajo diario con respuesta positiva a todo lo que se propone para ESO y BACH:

  • Pruebas de ejecución (técnicas, tácticas, test de C.F., coreografías).
  • Trabajos de aplicación (único instrumento a considerar en los alumnos con exención total, o parcial en aquella parte de la asignatura que no puedan practicar).
  • Examen básico de los temas tratados.
    • Tendremos en cuenta la interacción con el profesor (estar atento, respeta, aplica lo planteado...).
    • La interacción con sus compañeros (colabora, molesta, pasa inadvertido...).
    • La disposición hacia la asignatura (se esfuerza por aprender, mejorar; pregunta, muestra interés; aplica lo aprendido; trata correctamente el material y las instalaciones, ayuda a colocar y recoger...)
    • El seguimiento de las normas del departamento de E.F.
    • La mejora a nivel evolutivo, según edad, sexo, desarrollo, esfuerzo diario en clase y mejora con respecto a la Condición Física, es decir, a los resultados en los tests físicos.

La parte teórica representada por exámenes y trabajos de los temas tratados deberán tener al menos un 3 para hecerse la media. A partir del 5 de va sumando la nota hasta un máximo de 2 puntos si la prueba teórica está perfecta por lo que en esta prueba se puede sacar como máximo un 7.

2. Actividades complementarias para subir nota

  • Nota: La nota de Condición Física será el resultado del cálculo de ( la prueba de Resistencia tendrá un valor del 40% , la prueba de Flexibilidad un 20% y el resto de pruebas un 10% de la nota total ) nota 1ª Toma + nota 2ª Toma/2) + ( nota 2ª-nota 1ª) hasta un valor máximo de 2 puntos )).
  • Justificación de que realiza una actividad física en horario extraescolar (1 punto)
  • Intervenciones en clase (comentarios de artículos, propuestas…) hasta 2 puntos

En la tercera evaluación (3ª toma), se considerará la evolución con respecto a la 2ª. En esta última evaluación, la Condición Física tendrá una importancia del 20% en este 40% de la nota procedimental.

            Si nos ponemos a sumar, vemos que obtenemos una puntuación de 13, ya que nos parece motivador que el alumno, en función de sus habilidades, se esfuerce al máximo y pueda obtener los resultados según sus peculiaridades individuales.

11.5 EVALUACIÓN DE ALUMNOS SUSPENSOS: Tratamiento de los alumnos con evaluaciones pendientes.- De manera general las evaluaciones pendientes se recuperarán a través de dos mecanismos principales:

  • Examen teórico o ficha de trabajo sobre los contenidos conceptuales y procedimentales tratados en la evaluación anterior al que se convocará en tiempo y forma a los alumnos suspensos.
    • Control de la actitud mediante observación sistemática de la actuación, esfuerzo, interés y trabajo durante las clases.
    • La evolución de los contenidos procedimentales de la evaluación corriente.

Tratamiento de los alumnos con la asignatura pendiente de cursos anteriores.- Dado que la mayoría de los contenidos se contemplan a lo largo de toda la etapa de Secundaria en diferentes grados de progresión el departamento aplicará, para la recuperación de pendientes el siguiente criterio:

  • 30% de la nota de recuperación será la obtenida en un examen teórico sobre los contenidos conceptuales durante la convocatoria de pendientes de Mayo.
  • 40% de la nota la evolución de los contenidos procedimentales del curso corriente.
  • 30% de la evolución de los contenidos actitudinales del curso corriente.

Se pretende resaltar el carácter continuo de la evaluación e tal manera que el alumno que haya superado las competencias del curso actual, aprobará el anterior.

PROPUESTA DE BAREMACIÓN DE LOS TESTS DE CONDICIÓN FÍSICA (CRITERIOS PEDAGÓGICOS Y METODOLÓGICOS SEGUIDOS EN LA ELABORACIÓN DE LOS BAREMOS DE LOS TESTS FÍSICOS).

Dentro de los criterios de evaluación que se marcan en la E.S.O., figura el de “haber incrementado las capacidades físicas de acuerdo a su proceso evolutivo acercándose a los valores más normales de su grupo de edad y entorno". Un primer problema con el que nos encontramos los docentes es por tanto delimitar cuales son los “valores normales". Pero además, nos encontramos con que otro de los criterios de evaluación indicados para la E.S.O. es el de " valorar los hábitos y prácticas habituales producidas por la actividad física en beneficio de la salud y calidad de vida". En función de estos dos criterios, se trataría por tanto de evaluar si nuestros alumnos han conseguido una condición física que asegure un buen estado de salud y que les proporcione un bagaje físico suficiente para poder desarrollar diversas actividades físico-deportivas que incidan positivamente en su calidad de vida. He aquí dos problemas: A) ¿Cuáles son los valores que permiten un buen estado de salud? B) ¿Cuáles aquellos que aseguran un bagaje de prestaciones físicas suficientes? A) En el ámbito de la sociología de la salud, se consideran sujetos "enfermos" aquellos cuyos valores están dos desviaciones estándar por debajo de la media, o aquellos que se encuentran en el 10% más bajo. Ahora bien, teniendo en cuenta que nos encontramos ante poblaciones clínicamente sanas en edad adolescente, podríamos considerar como "población de riesgo" para un futuro próximo a aquellos sujetos que se encuentran por debajo del percentil 25. B) Más difícil resultaría determinar cuáles son los valores que aseguran unas prestaciones físicas que posibiliten a los alumnos la práctica de diversas actividades .o-deportivas con el fin de mejorar su calidad de vida.

Desgraciadamente no disponemos de ningún criterio estadístico al respecto, si bien nuestra experiencia y nuestra permanente observación, nos vienen indicando que en general son los alumnos que se encuentran por encima del percentil 25, aquellos que más motivados están hacia la realización de diferentes actividades físico-deportivas, probablemente porque a partir de dichos niveles, tienen mayores posibilidades de éxito en la realización de las mismas. Alumnos por debajo de estos niveles suelen rechazarlas por resultarles penoso el esfuerzo físico que requiere su desarrollo.

Es por todas estas razones, que en la baremación que realizamos, y que expondremos en las siguientes páginas marcamos el nivel mínimo (esto es, el nivel al que deben tender todos los alumnos/as -calificación 5-), en valores superiores al percentil 30.

Entendiendo que en el proceso educativo es fundamental estimular el esfuerzo y la superación personal, hemos mantenido una progresión ascendente en la baremación de los tests proporcional a la edad de los alumnos/as. Es por ello que la calificación 5 corresponde a valores en torno al percentil 40 en la mayoría de los casos, y variando entre los valores del percentil 30 al 45 en otros, pues dicha progresión nos obliga a distribuir los baremos con cierta proporcionalidad. Sólo en contadas ocasiones (baremación del test de resistencia en las chicas y abdominales en los chicos) nos vemos obligados a subir a valores por encima del percentil 45. Ello es debido a que en estas edades no siempre un incremento de edad va unido a una mejora en los resultados de los diferentes tests físicos. Las causas de estas "contradicciones" son fundamentalmente de dos tipos:

1. Sociológicas: Especialmente en el sexo femenino, se observa con frecuencia una disminución en el rendimiento físico (en especial en la capacidad de resistencia) al pasar del primero al segundo ciclo, e incluso al pasar del primer curso al segundo curso de E.S.O..

Esta disminución de rendimiento se explica fácilmente si observamos los hábitos de ocio de nuestras alumnas. Hasta los 12-13 años se emplean en juegos y actividades físicas al igual que los niños. A partir de esa edad comienzan a adoptar roles más pasivos, sin duda influenciadas por los modelos sexistas que imperan en nuestra sociedad.

Entendemos que nuestra obligación como educadores pasa por intentar modificar estas tendencias y no por perpetuarlas. De ahí que mantengamos unas escalas ascendentes en la valoración por edades en los diferentes test, a pesar de los valores reales detectados. Por otra parte, en los casos de aquellas alumnas que han seguido practicando algún deporte, sus valores se incrementan como es lógico entre los 12 y los 16 años, lo que refuerza nuestra decisión al respecto.

2. Fisiológicas: Nos encontramos en estas edades (12-16 años) en la etapa sin duda más crítica en lo que al crecimiento se refiere. Multitud de transformaciones están operando en nuestros alumnos/as, lo que sin duda se refleja en sus rendimientos. Alumnos con 13 años que reflejan físicamente características de adolescentes junto con alumnos de 14 que aún mantienen características pre-puberales. La falta de homogeneidad en estas edades es sin duda un hecho real, y la edad cronológica no siempre se ajusta a la edad fisiológica.

En lo que se refiere a la disminución del rendimiento en la capacidad de resistencia de las chicas sobre todo a partir de los 16-17 años, además de otros factores mencionados, puede influir igualmente el aumento de su porcentaje de grasa corporal.

No obstante y siguiendo la premisa educativa ya indicada de primar el esfuerzo y la superación personal, mantenemos las baremaciones de tests ascendentes por edad. El profesor en cada caso, habrá de primar además los logros individuales conseguidos por cada alumno, con el fin de aumentar su autoestima. (Una valoración especial habrá de hacerse en el caso de la velocidad, debido a las dificultades que presenta la mejora de la misma. El profesor ha de tener en cuenta dichas dificultades para no perjudicar a los alumnos en la calificación de esta cualidad).

Con el objetivo de que cualquier pequeño progreso de los alumnos se viera recompensado, hemos incluso marcado tramos intermedios de 0,5 puntos siempre que ha sido posible.

Normalmente los periodos críticos de crecimiento no duran más de un año, por lo que un alumno que presente problemas para superar algún test en un curso, seguramente lo superará con facilidad en el siguiente (salvo casos excepcionales en los que habrá que establecer las oportunas adaptaciones curriculares).

Por otra parte la labor del profesor irá orientada a posibilitar la autonomía de los alumnos para desarrollar su propia condición física, por lo que este aspecto no presentará problemas para ellos.

Y nuevamente hemos de remitirnos a nuestra experiencia docente para explicar este planteamiento en lo que a consecución de rendimientos físicos se refiere:

El no marcar unos mínimos en los rendimientos físicos venía provocando un ascenso paulatino de los mismos por parte de los alumnos/as. La falta de referencias de éstos sobre la condición física, les llevaba a conformarse con su "esfuerzo en clase", sin darse cuenta que sus hábitos son cada vez más pasivos y que dos sesiones semanales de 40-45 minutos de tiempo real de actividad física son a todas luces insuficientes para garantizar un desarrollo físico mínimamente saludable. Si exceptuamos a una minoría de alumnos que desarrollan alguna actividad deportiva, la condición física del resto comenzaba a ser realmente preocupante a partir de los 14-15 años, con riesgo de deteriorarse progresivamente en los años de su juventud (sobre todo en aquellos casos en que se sumaban además ciertos hábitos nocivos: alcohol. tabaco, sedentarismo, etc).

Los profesionales de la Educación Física hemos ido observando con cierta impotencia estas tendencias en los últimos años, preguntándonos por la repercusión de nuestra asignatura en la vida real de nuestros alumnos. Nuestra propuesta parte del convencimiento de que es en estas edades (12-16 años) donde se adquieren hábitos y patrones de conducta que van a regir buena parte de nuestra vida. Creemos sinceramente que es preciso intervenir en una parte del tiempo de ocio de nuestros alumnos, y que la exigencia de unos rendimientos determinados lo va a posibilitar.

Al menos hasta el momento nuestra experiencia va confirmando el primer paso: alumnos y alumnas que se reúnen para entrenar, para ir a correr a la playa, etc., con el fin de superar los test físicos. Queda por ver si en el futuro incluyen estas actividades en su tiempo de ocio. De momento estamos consiguiendo que su condición física asegure los mínimos de salud y bienestar que corresponden a su edad.

Para motivarles, se considera la mejora.

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